miércoles, 29 de julio de 2009
lunes, 6 de julio de 2009
Mi reconciliación con Dios.
LA TRANFORMACIÓN
Hace algún tiempo solo pensaba en tener dinero, sobresalir en lo que hacía para que los demás vieran que yo podía hacer muchas cosas, y así era, me convertí en un buen productor, tenía mucho trabajo, me vinculaba con buenos directores tanto nacionales como internacionales, de los cuales aprendí muchísimo, pero de repente comencé a fallar, los resultados de mi trabajo ya no eran los mismos, me preguntaba porqué, me exigía mas cada vez, habían momentos en los que me exaltaban por el trabajo hecho, y mi corazón se ensanchaba y mi orgullo crecía, pero eso era solo a veces, como para que pruebe un poquito de la vanagloria, nunca me preocupé por darle la gloria a quien realmente se la merece.
Poco a poco iba degradando la calidad de mi trabajo, tenia llamados de atención, me decían que no entendían porque ya no eran los mismos resultados de antes, comencé a perder trabajos, ya no me llamaban, mi nombre quedó por los suelos, me decepcioné tanto de mi mismo, perdí la confianza en lo que hacía, ya nada era igual.
Lo que yo no sabía era que Dios estuvo conmigo en todo ese tiempo, a pesar de que yo lo había olvidado, le había dado la espalda, y no lo reconocía en mis caminos, El estuvo ahí; fue El quien me estuvo preparando todo el tiempo, me permitió aprender con gente importante y muy buena en lo que hacían, me permitió saborear éxitos, me hizo conocer las derrotas y su mal sabor, y me llevó a lo mas vil y profundo de la decepción laboral y personal, pero todo por un propósito, prepararme para lo que se venía.
Cuando estuve en el fondo del pozo en el que había caído, por un buen tiempo traté de salir con mis propios esfuerzos, o le pedía ayuda a quienes consideraba mis amigos, pero ellos nunca podían, estaban muy ocupados, y yo simplemente ya no era nadie.
Dentro de ese hoyo pude ver algo que parecía una salida, entonces comencé a caminar.
Un amigo de otra ciudad me había llamado para que sea el productor de su película, mi ego comenzó a levantarse otra vez, pude decir, ahora es mi oportunidad de demostrar de lo que soy capaz, pero lo que yo no sabía era que Dios lo había preparado todo para hacerme entender de que sin El nada soy, y fuera de El nada puedo hacer. Viajé, hice mi trabajo, todo estuvo bien, la producción tuvo buenos resultados, la película salió muy bien, los respectivos halagos, fiestas, alcohol, llegué a probar la marihuana, en fin, caí mas bajo de donde estaba, todo esto enmascarado con fachada de éxito.
Un buen día en esta ciudad lejos de casa, lejos de mi familia, lejos de mamá quien siempre oraba por mi, muchas veces trataba de hablarme de Dios y yo huía, no quería saber nada del asunto, fue en el apartamento en el que vivía en esta ciudad, una tarde, Dios a través de alguien me hizo ver su misericordia, su amor y su perdón.
Comencé a tener interés en su palabra, me interesé en buscar de El, pero aun no reconocía que yo necesitaba de El, hasta cierto día en que Katty, la persona a la que Dios estaba usando, me mostró un testimonio de un cantante cristiano reconocido (Alex Campos), en este video el contaba sobre su vida, como fue y como Dios cambió a su familia, y como lo había levantado y lo usaba, fue precisamente en este momento en que mi corazón comenzó a hacerse pequeño, aunque mis ojos miraban el vídeo, no escuchaba nada, me adentré en mis pensamientos y recuerdos; “Cuando hace muchos años, conocí al Señor y lo acepté en mi corazón cuando tenía 18 años de edad, y como poco a poco Dios me levantaba y me usaba, predicaba su palabra, gente se convertía, y luego me llama a servirle en las alabanzas, tenía una novia que me amaba y yo a ella, siempre estaba al lado de mi pastor, lo acompañaba a sus prédicas en otras iglesias cuando lo invitaban, era feliz, pero un mal día simplemente me alejé, dejé todo, a la mujer que amaba le hice daño con una gran mentira que hasta el sol de hoy la creen cierta, di media vuelta y dejé todo atrás a mis 22 años de edad”, Ahora a mis 26 años recordé todo esto y no podía contener las lágrimas en mis ojos, solo podía pensar en una sola cosa, “cómo pude dejar a Dios y lo que me estaba dando, había pasado tanto tiempo, y en todo ese tiempo Dios me hubiese usado más, y así podía haberle servido y muchas personas se hubiesen convertido”, Katty estaba junto a mi, me enjugué las lágrimas, no quería que ella me viera llorar, pero fue inútil, no resistí, mi corazón no aguantaba más, entonces me levanté y corrí a mi habitación y me encerré con seguro, ni bien cerré la puerta mi cuerpo y mi alma no resistieron más, caí de rodillas al piso, totalmente quebrantado, llorando como un niño que perdió su familia y todo lo que lo hacía sentir seguro, me sentía solo, como si no perteneciera a nada ni a nadie, fue una sensación de vacío única, un vacío tan grande, del tamaño de Dios, que intentaba llenarlo con todo lo que podía, chicas, trabajo, éxitos, farras, en fin tantas cosas, (lo increíble es que aún habiendo conocido a Dios, no buscaba a quien realmente iba a llenar ese vacío) nunca había sentido algo así, tuve miedo, desesperación, no podía respirar, el aire me faltaba, es algo que no quiero volver a sentir, mientras lloraba, de mi boca salían palabras de arrepentimiento, era un quebrantamiento que nunca había experimentado, mis palabras no se entendían si alguien mas las escuchaba, pero salían de mi corazón, Dios las podía entender claramente, estaba solo todo era frío, en mis palabras habían arrepentimiento y vergüenza, temor y desdicha, no dejaba de recriminarme por todo el tiempo que desperdicié fuera de Cristo, en ese momento pude sentir y entender lo que sintió el rey David al escribir el Salmo 51, mis palabras eran similares a las que el escribió en ese salmo, solo que en ese momento no era mi propósito recitarlo, es mas, ni siquiera me acordé de él en ese momento, pero mi corazón estaba tan abatido, y le decía a Dios que en su gran misericordia borre mis pecados, que me perdone por haberme olvidado de El, que no aparte de mi su presencia, y le dije que no me levantaría de ese lugar sino sentía su paz, yo no dejaba de estar en esa actitud hasta que mis lágrimas se cesaran, de repente comienzo a sentir que algo dentro de mi estaba siendo sanado, cambiado, transformado, mi espíritu comenzó a sentir paz, y escuché la voz de Dios diciéndome, “Hijo mío, he visto la sinceridad de tu arrepentimiento, te he perdonado, no sufras más por el tiempo en que te apartaste de mi, porque lo que pude haber hecho contigo en ese tiempo, es nada comparado con lo que haré contigo desde ahora, solo sé obediente y fiel”, Al escuchar su voz diciéndome esto, mi corazón no cabía en mi pecho, El me había perdonado y no solo eso, sino que no se acordó mas de mis pecados y me prometió usarme, era más de lo que esperaba, ahora lloraba de felicidad y solo podía dar gracias y decir que mi Dios es bueno.
Desde aquel momento no he dejado de vivir en mi primer amor, de buscar cada día ser lleno de su presencia y aprender de su palabra para aplicarla a mi vida, es más, aún me siento mas cerca de Dios que en aquellos días antes de apartarme.
Ahora entiendo que todo fue una preparación para este tiempo para hacer realidad el propósito de Dios en mi vida, ya que él tiene un plan para mi desde que me formó en el vientre de mi madre (Salmos 22:10), me ha levantado por su misericordia para servirle y darle toda la gloria sólo a EL, porque El y solo El, es digno de toda gloria, honra y honor. Amén.
Dios puede hacer cosas maravillosas en ti, pero no esperes caer tan bajo para que Dios te levante, recordemos que “no es de el que corre, sino de quien Dios tiene misericordia”… a mi me alcanzó su misericordia. Es mas fácil que Dios te levante si no estás tan abajo, aprovecha lo que Dios te ha dado y no desperdicies tu tiempo como lo hice yo, eso no se recupera.
Da ese primer paso, Dio solo espera que demos un paso de fe para El moverse…
Dios no se mueve si nosotros no nos movemos primero.
Dios te bendiga.
Israel García.
Crónicas de Fe